Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

21 de junio de 2009

Hilda Molina: 'No podía salir de Cuba porque mi cerebro era patrimonio del país'

Por C. De Carlos
ABC - Buenos Aires.

Tras 15 años de espera, consiguió el permiso de La Habana para viajar y reunirse con su familia en Buenos Aires. Afín a Castro hasta que la realidad le abrió los ojos, asegura que «los disidentes llegamos a sentirnos como enfermos de lepra»

En la capital argentina, donde viven su hijo, el también neurólogo Roberto Quiñones, y su nuera, la argentina Verónica Scarpati, Hilda Molina (66 años) pudo reencontrarse con su madre, Hilda Morejón, y conocer a sus dos nietos. La doctora Molina fundó y dirigió en Cuba el Centro Médico Internacional de Restauración Neurológica hasta que, en 1994, Fidel Castro decidió convertirlo en un hospital para extranjeros «porque pagaban en dólares; presenté mi dimisión». Sería el principio de un calvario resuelto gracias a un cúmulo de factores, «entre ellos la intervención de la Iglesia».

-¿Cuál ha sido el elemento decisivo para que el Gobierno cubano la autorizase a viajar?
-Una carta que le mandé al general Raúl Castro donde le juro, con la Iglesia católica por testigo, que si me dejaban asistir a mi madre -90 años y enferma- en la última etapa de su vida, volvería a Cuba. La gestión de sacerdotes, la intervención de diferentes países y la presión de mi familia creo que hicieron el resto.

-¿Qué argumento le habían dado para prohibirle viajar?
-Que era una científica muy importante, y no podía salir de Cuba porque mi cerebro era patrimonio del país.
-Fidel Castro la acusó de prestarse «al chantaje de EE.UU.».
-Es una tontería. El Gobierno cubano pretende que once millones de cubanos piensen, o digan que piensan, exactamente igual.

-¿Qué pensaba cuando presidentes como Michelle Bachelet, Cristina Fernández de Kirchner o Lula visitaban Cuba y no se veían con los disidentes?
-Los que disentimos en Cuba necesitamos el mismo apoyo que recibieron los opositores de esos países donde hubo dictaduras. Quisiera que todos los presidentes que se han acercado a Cuba ayudaran más, pero son libres de hacer lo que les parezca.

-¿Podrían hacer más otros gobiernos para democratizar Cuba?
-Hay quien piensa que tratando al Gobierno cubano con pinzas va a ayudar a la democracia cubana. Se equivoca. Mientras más se le fortalezca, más reprimen.

-¿El Gobierno cubano es corrupto?
-Creo que sí. No sé si Fidel y Raúl Castro son corruptos, pero su nivel de vida no es ni ha sido nunca el del pueblo. Hay una corrupción pandémica. Desde el que realiza las labores más humildes hasta arriba.

-¿Conoce los rumores que le atribuyen haber sido amante de Fidel Castro?
-Nunca fui mujer de Fidel Castro. Me hace gracia el rumor pero, aunque lo hubiera sido, ¿serviría como argumento para prohibirme salir de Cuba? La culpa de esos comentarios la tiene él. Surgen por lo absurdo que resulta que un hombre impida a una mujer ver a su familia.

-También se le atribuía poseer secretos científicos.
-No tengo secretos científicos porque soy neurocirujana. Mi especialidad es la restauración neurológica. Este campo no es patrimonio ni invento de Cuba. Es importado. Todo lo que hice es de conocimiento público internacional.

-¿Conoció personalmente a los hermanos Castro?
-Fidel Castro era un asiduo visitante del centro. Iba casi todas las semanas. Únicamente hablé con él allí. Nunca en otro lugar. Esa fue toda mi relación. A Raúl no le conocí porque nunca fue.

-¿Se han cumplido las promesas de apertura de Raúl Castro?
-No hay apertura. Creo que Fidel no le ha dejado. Ahora permiten comprar computadoras, que los cubanos entren en hoteles de cinco estrellas... Pero, ¿con qué dinero? Fidel sigue ahí.

-¿Qué ha descubierto en Argentina que no conociera en Cuba?
-El yogur. Allí todo es malo y caro. Nosotras pagábamos un dólar largo por uno y aquí cuestan la mitad. Pero lo que de verdad me ha llamado la atención es ver a las familias juntas en el avión. Venían contentos y hablaban. Los cubanos viajamos solos, no nos dejan viajar en familia.
-Después de su enfrentamiento con el régimen, ¿perdió a sus amigos?
-No a todos. Los disidentes, cuando damos el paso, llegamos a sentirnos como enfermos de lepra. Hay gente que se despide de ti para no contagiarse. Tienen miedo.

-¿Coincide con los que piensan que cuando Fidel Castro se muera las cosas van a cambiar en Cuba?
-No me gusta que deseen la muerte de Fidel Castro. Soy médico. El pueblo cubano debe tener suficiente valor para reclamar sus derechos sin que nadie se muera.

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