Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

4 de julio de 2011

Dame luz - Por: Claudia Canelo


Dame luz
 
Por: Claudia Canelo
octavocerco@gmail.com

Tan acostumbrada estoy a la falta de información en nuestros medios que cuando escucho una noticia, no ya de actualidad nacional o internacional –que no se puede pedir tanto– sino algo tan simple y útil como las reparaciones que ocasionarán cortes eléctricos o escases de agua potable en determinadas zonas de la ciudad, me sorprendo. Aclaro, de paso, que este tipo de información –altamente ventajosa para facilitarle la vida a los ciudadanos– sólo es emitida por el canal Habana. Lamentablemente desde mi casa no logro sincronizarlo y estoy obligada a verlo cuando estoy en casa de amigos.

Hace unas semanas escuché por primera vez en el noticiero una detallada explicación sobre la falta de agua que sufriríamos los habitantes de La Habana, sobre todo en los barrios céntricos y por supuesto en el Vedado, donde vivo yo. Hasta me puse contenta, porque tan mal nos han tratado siempre que el hecho de anunciar la falta de agua potable durante una determinada cantidad de horas se agradece. De manera general te levantas un día por la mañana y no tienes gas, o agua, o electricidad, y no sabes por qué, con suerte te enteras, varias horas después, de la causa de la falta.

Me preparé, obviamente, para el día siguiente y llené mis reservas: cubitos y pomos plásticos adornaron mi cocina y mi baño para soportar de la mejor manera posible la ausencia del líquido vital. Sin embargo al amanecer me sorprendió encontrar agua en la pila, y a media mañana –que nadie se crea que en Cuba uno deja de sorprenderse– se fue la luz y no regresó hasta la madrugada del día siguiente. No logré enterarme de la causa del corte eléctrico, supongo que no sean las mismas reparaciones que supuestamente me privarían del agua. En fin, ya ni siquiera lamento no poder escuchar las informaciones concernientes a las faltas que nos tocan, prefiero el desconcierto a cargar cubos cuando debo comprar velas.
Foto: Octavo Cerco

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