Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

26 de julio de 2011

Genealogistas vs. Daniel Coronell - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Genealogistas vs. Daniel Coronell

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Sergio Esteban Vélez Peláez
El pasado cinco de julio, en su columna “Pseudología fantástica”, el doctor José Obdulio Gaviria revela una serie de supuestas inconsistencias que el periodista Daniel Coronell habría venido divulgando acerca de sus orígenes personales y familiares. Luego de poner en evidencia que el padre del periodista es un honorable educador de Arauca, y no un poderoso judío, Gaviria comenta: “Daniel, quien llegó a ser presidente de la comunidad judía de Colombia, informaba que su judaísmo era raizal; que su padre y su tío llegaron de Yugoslavia en brazos de los abuelos, perseguidos por la horda nazi; hacía pensar que su ADN no tenía espirales sino estrellas de David”.
Pocos días después, El Tiempo publicó la réplica de Coronell a la mencionada columna. En ella, el columnista corrige a Gaviria, al decir que no fue presidente de la comunidad judía de Colombia, sino presidente de la oficina de relaciones humanas de la Comunidad Judía de Bogotá, y, en cuanto a su linaje, no cede. Asevera: “Sobre el origen judío de mi apellido hay abundantes pruebas”.
Posteriormente, otros líderes de opinión, como el eminente historiador Jorge Orlando Melo, terciaron en la polémica. Pero lo que a nadie le quedó claro fue el punto sobre el origen judío-yugoslavo del apellido Coronell.
Inquieto sobre este tema, lo consulté con mi amigo Luis Álvaro Gallo Martínez, presidente de la Academia Colombiana de Genealogía y autor del libro “Inmigrantes a Colombia”. Resumo sus eruditas consideraciones al respecto:
“Aunque judíos siempre ha habido en Colombia, el gran paquete de ellos llega a nuestro país a finales del siglo XIX, con una serie de judíos sefarditas, muchos de ellos procedentes de islas del Caribe, que entran a nuestro país, principalmente por Barranquilla, y que son apellidos con grafía en español o de fácil pronunciación para nosotros los latinos, como, por ejemplo, Álvarez-Correa, o Peres (con ese), o Salzado, o Moreno, o (un poquito más distintos) Senior, o Cortissoz. Todos ellos radicados en la Costa Atlántica.
Ya en el siglo XX, y en especial después de la segunda década, comienzan a llegar judíos del rito asquenazi, que provienen de países como Polonia, Georgia y Rusia, con grafías un poco enredadas para nosotros. Muchos de los portadores de esos apellidos los castellanizaron para disimular un poco su origen extranjero o hacerlo más entendible.
A los judíos les llama la atención que muchas personas quieran tener apellido judío. Si se refiere a apellidos llegados a finales del siglo XIX o del mismo siglo XX, las inmigraciones a Colombia han sido muy reducidas, relativamente, y sí se puede demostrar su origen. Pero demostrar uno que su apellido es judío por el lado de España (donde los judíos estuvieron durante muchos más años que el pueblo árabe), sería una investigación de más de 15 generaciones, cosa bastante difícil, por la pérdida o falta de documentos que permitan esa continuidad.
En cuanto a la “ll” final en apellidos es relativamente escasa. Es más común en apellidos extranjeros la doble “n” final, como, por ejemplo, Hollmann, pero, según la versión popular, esa doble nn final es precisamente para demostrar que no eran judíos.
En mi base de datos sobre inmigrantes a Colombia, solamente figuran 11 personajes con apellidos que tengan esa terminación, y, curiosamente, a ninguno lo tengo registrado como judío. Los apellidos son estos: Bassill, (libanés) Borell (catalán), Boschell (irlandés), Cantrell, socio de la primera cervecería en Bogotá, Curbill (inglés), Gill (de Jamaica), Gledhill (inglés) y Thelwell (establecido en Lorica por 1928). Debemos anotar adicionalmente que llegaron muchos extranjeros que se radicaron en poblaciones apartadas y de ellos no quedó ningún registro.
Como comentábamos atrás, los judíos asquenazis llegados a Colombia casi todos ellos procedían de Rusia, Polonia o de países que conformaron la Cortina de Hierro. De Yugoslavia, prácticamente no vinieron judíos.
Y por los Llanos Orientales (tierra de la familia de Daniel Coronell) llegaron generalmente italianos (y no judíos)”.
Ahora, lo que a los aficionados a las curiosidades históricas nos gustaría conocer son las pruebas que Daniel Coronell dice tener acerca de sus ancestros judíos y que contradirían al presidente de la Academia Colombiana de Genealogía.

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