12 de mayo de 2009

Barack Obama y los Derechos Humanos
















Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
Analista y Periodista Independiente.

En la era de George W. Bush, muchas cosas no se hicieron bien. Ahora, en más de tres meses de gobierno, Barack Obama tiene avances que demuestran su intención de reformar los cuestionados métodos antiterroristas del gobierno Bush. De estos progresos da fe un comunicado de la organización por los derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
No es un secreto que son múltiples los desafíos que en materia de violación de los Derechos Humanos (DD.HH.) debe enfrentar y dar soluciones Obama; es una herencia recibida por el nuevo inquilino de la Casa Blanca. El camino que debe recorrer es complejo y difícil articular mecanismos legales para llevar a la práctica las soluciones.
También, el presidente Obama se ha comprometido retirar las tropas de Iraq, y anunció que será en septiembre del 2011. Una guerra injustificada y tramposa, que deja al menos más de 87 mil muertos desde el 2005, según un informe irakí, y que reveló la agencia AP. Ciertamente, el presidente de los estadounidenses quiere corregir los errores de Bush, y, la guerra de Iraq es uno de esos yerros.
Si relevante ha sido el anuncio del retiro de las tropas de Iraq y el cierre definitivo de la prisión de Guantánamo (Cuba), quizás el más significativo es el anuncio de abrir la puerta para el enjuiciamiento de los autores de la doctrina jurídica que respaldo el uso de torturas, en la lucha antiterrorista tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, métodos de interrogatorios, que violan los Derechos Humanos.
Y el asunto se pone peliagudo, después que el Senado de los EE.UU., en un “Informe sobre torturas”, destapó la olla podrida y correr el velo sobre las torturas a los sospechosos de terrorismo, y que autorizaron altos funcionarios de la administración del presiente Bush.
Esta investigación señala que una “poco conocida” sección del Pentágono, que entrenaba a soldados estadounidenses para resistir la tortura, promovió estas prácticas para los interrogatorios a los prisioneros de la ‘guerra contra el terrorismo’. Asimismo, concluyó que no se tomaron en cuenta todas las alertas emitidas, por abogados militares respecto a la legalidad y la efectividad de las torturas.


“Las técnicas autorizadas son similares a muchas de las que luego se utilizaron por el ejercito estadounidense en prisiones como las de Abu Ghraib (Iraq) o Guantánamo: prisioneros desnudos, en posiciones incómodas, golpeados, humillados, tratados como animales, impedidos de dormir y sometidos a música altísima, luces intensas y temperaturas extremas”.
Al conocer el informe, Obama justificó una inmediata acción legal sobre los ideólogos que, durante el gobierno de Bush, respaldaron estas execrables conductas violatorias de los Derechos Humanos. Así que, de esta manera se abre la puerta para adelantar juicios por torturas. Sin embargo, Obama dejó claro, que no enjuiciaría a quienes llevaron a cabo las torturas, pero no descarta la posibilidad de que se tomen medidas contra los que la promovieron y las legitimaron.
Sobre el asunto, por estos días, se han escuchado múltiples voces que piden que los autores de esos documentos, así como los responsables políticos a los que obedecían ―el ex secretario de defensa Donald Ramsfel o el vicepresidente Dick Cheney― respondan por sus actos ante la justicia.
Mi punto de vista sobre el tema: Por esta y otras razones, la valentía del presidente Barack Obama es incuestionable, y sigue siendo ensalzada por varios sectores de la sociedad estadounidense y del mundo, luego de autorizar se publicaran las “notas internas del gobierno de Bush”, que demuestran la existencia de un diabólico marco jurídico para utilizar métodos duros de interrogación, como la tortura.
Barack Obama, con buenas intenciones, ha logrado iniciar el desmonte de las medidas más debatidas del gobierno de George W. Bush, pero la magnitud de la tarea en materia de los DD.HH., hoy día continúa en el “ojo del huracán”.
La pregunta: ¿Qué va a pasar con “los cerca de 240 hombres actualmente detenidos en la base naval de Guantánamo? Unos 60 tienen posibilidad de ser puestos en libertad, pero con la condición de encontrar un país que los acoja. Además, el gobierno de Bush inculpó a 20 por terrorismo, de los cuales dos fueron arrestados cuando eran adolescentes. Algunos, van a ser liberados, y de los que serán procesados nacerá una tercera categoría de prisioneros: aquellos considerados demasiado peligrosos para ser liberados pero que no pueden ser juzgados, principalmente porque han sufrido tortura”.
Es evidente que, el presidente Barack Obama recibió una herencia doméstica e internacional en un contextus espinoso, y, aunque ordenó el cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo, la tortura declarada ilegal, al igual que las prisiones secretas de la CIA, aún falta mucho por hacer.
Con todo, coincido con el investigador Daniel Prieto, del Centro de Asuntos Exteriores, sobre por qué se resiste Obama a abrir una investigación sin paños tibios. De hacerlo, debe enfrentar los riesgos políticos en un momento en que puede tener un efecto domino. Es decir, sería como “sembrar la discordia y provocar rencores en un país que ya está dividido”. No obstante, hay que esperar, pues, el presidente dejó abierta la posibilidad de procesar a los redactores de esas órdenes.
Finalmente, es posible que la justicia sea la reina de todas las virtudes, como afirmará Cicerón, empero, tengo la percepción que pasará el tiempo y sólo la justicia divina solucionará el dilema de la violación de los DD.HH., maquiavélicamente practicada por la administración de George W. Bush... ¿Pasará lo mismo que las violaciones a los Derechos Humanos en Cuba? ¡Alea iacta est! Ω