13 de mayo de 2009

Hay que utilizar el poder ciudadano



Por José Zepeda Varas*
Radio Nederland / Naciones Unidas.

Entrevista a Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO y presidente de la Fundación para la Cultura de Paz y co-presidente del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas para la Aklianza de Civilizaciones.

Hasta ahora, las relaciones en Naciones Unidas han sido relaciones de poder. Usted ha llamado en su último artículo sobre el tema, a una recuperación de los valores ético - morales, ¿cómo se hace eso?, cómo se fuerza a aquellos que no quieren abandonar el poder, a ceder a este clamor de la gente.Federico Mayor Zaragoza.- Es una faceta más de las reivindicaciones que ahora tiene que saber exponer la gente. Fíjese que precisamente el equipo de Roosevelt, inició la carta de las Naciones Unidas no haciendo mención a los Estados o a los Gobiernos, dice los Pueblos. Se dan cuenta de que quién tiene que resolver los problemas de los pueblos, son los mismos pueblos. Y por eso dicen, ‘nosotros los pueblos'. Y, sin embargo, después no hay más que Estados, algunos de ellos con vetos -usted lo acaba de decir- es puro poder y además dicen ‘oye tenemos que ayudar a los pueblos emergentes, a los que ahora salen de la época colonial, les tenemos que ayudar'. Y agregan ‘un gran plan de desarrollo' y hasta el Papa Pablo VI dice que el nuevo nombre de la paz es el desarrollo. Perfecto, todo esto es maravilloso. Pero los hay quienes dicen: `si les damos muchas facilidades dejarán de ser países sometidos, dejarán de ser obedientes, dejarán de ser súbditos y pasarán a ser ciudadanos. Es lo más peligroso que puede suceder'. Y, entonces, se empieza poco a poco marginar a las Naciones Unidas hasta convertirla en una agencia a veces humanitaria y, ellos, constituyen el G7, el G8. Es decir -no nos engañemos- esto se llama plutocracia. En lugar de la democracia que representaban las Naciones Unidas se constituye una plutocracia. Estos países empiezan a mandar y dicen, ‘ahora vamos a hacer esto y vamos a hacer lo otro', pero claro, al no estar todos los pueblos no pueden dictar normas internacionales. Entonces, qué es lo que pasa, pasa que se debilitan las Naciones Unidas; debilitan los Estados, porque los Estados ceden buena parte de sus recursos a grandes consorcios y empresas multinacionales que, no sólo a partir de aquel momento obtienen los medios, tienen el dinero, sino que además algunos Estados cometen un error tremendo y ceden también responsabilidades políticas.
Se ceden, sobre todo, cuando azuzados por la señora Thatcher y el señor Reagan decimos, "ahora, economía a escala mundial, economía global" en lugar de regirse por la justicia social, por la solidaridad, por la igualdad esencial de todos los seres humano. En lugar de estos grandes principios ideológicos, a partir de ahora se regirá por las leyes del mercado.Mire usted, yo tengo el gran honor de ser catalán, y ya sé que tiene algunas facetas no muy comprendidas, pero los catalanes al menos lo que sí que sabemos desde hace siglos es que el mercado no existe; el mercado es una asociación de mercaderes; y hay mercaderes buenos, mercaderes regulares y mercaderes malos. Y entonces a estos últimos hay que procurar que se les regule, que se les ponga en su lugar y si transgreden, que se les pueda castigar mediante los mecanismos punitivos adecuados por parte de Estados que se rigen por la justicia social, por los grandes valores y principios universales. No puede ser, es que lo hemos dejado todo en manos de una pandilla porque hay algunos que se han comportado de esta manera. El presidente Obama, que es la gran esperanza de estos momentos, les ha llamado irresponsables y personas en las que ha predominado la codicia y este es el resultado que tenemos.Y ahora usted me dice, ¿y qué podemos hacer para cambiar las Naciones Unidas? Utilizar el poder ciudadano, igual que ahora, tenemos que decir: cómo puede ser que se nos estuviera diciendo hasta el año 2000... ¡qué sinvergüenzas han sido estos presidentes! Y siento mucho utilizar esta palabra... que nos decían: es que no hay dinero. La gente se muere de hambre y nos estamos gastando todos los días 3 mil millones de dólares en armas, y se nos mueren 60 mil personas de hambre.... Pero es que no tenemos dinero. Y se hacen unos Objetivos del Milenio de los cuales algunos nunca he suscrito porque me han parecido una vergüenza. Cómo podemos decir que como objetivo del milenio contra el hambre, en el año 2015 lo reduciremos a la mitad. ¿Usted se imagina que estamos firmando la pena de muerte de 30 mil personas al día? Y tanto que nos preocupamos a veces por cuestiones que forman parte de una conversación o de aspectos muy controvertidos en relación al origen de la vida y de cuándo un feto es humano o no lo es... todas estas cosas tan complicadas... Treinta mil personas, de ellas la mayor parte niños de menos de 5 años mueren todos los días de hambre, de falta de condiciones higiénicas, y de enfermedades... Y para eso no había dinero... Y los del SIDA, oh, pobres del SIDA. Y soy un poco vehemente en estas cosas porque los he visto morir a chorros. Y usted ¿sabe que cada 30 segundos muere un niño de paludismo en África? Para todo esto no hay dinero, que le vamos a hacer no hay dinero... para esto otro sí, el escudo antimisiles, muy importante. Y claro, tenemos que hacer que haya la maquinaria bélica de esta economía de guerra, que no para. ¡Tres mil millones de dólares! Pero si sólo necesitamos lo que nos gastamos en 4 días en armamento para poder hacer frente al SIDA en África y dar el tratamiento triple... ¡No hay dinero!Y de momento cuando nos hemos dado cuenta que esta burbuja inmobiliaria y estas hipotecas y estos créditos concedidos de esta manera especulativa y con esta codicia de ganar lo más que se pueda en el menor tiempo posible y, además, eso sí, depositarlo en los paraísos fiscales que se encuentran incluso en naciones, siendo el subsuelo de países a los que todos guardamos respeto... están en el corazón de Europa ¿sabe? Y decimos, estos son países que finalmente cumplen una misión; permitir que se lave el dinero, lo cual es una misión indigna y eso se tendría que haber acabado hace mucho rato.¿Qué es lo que estoy diciendo con todo esto? Que de momento hemos asistido, -la gente digamos- ‘buena', la gente normal, los ciudadanos a un momento en que se nos dice, ‘tenemos que rescatar a las instituciones financieras'. A las mismas -muchas de ellas- que nos han llevado a esta situación. Y de momento resulta que no había dinero, en la lucha contra el hambre no había 30 mil millones de dólares. Y de momento 850 mil millones de dólares en Norteamérica. Y ahora otros 800 mil más, y después 400 mil más. Y aquí en Europa que no había dinero, qué es lo que ha sucedido. O sea, nosotros teníamos que estar pagando mal a los inmigrantes, que tienen que venir los pobrecitos de 10 mil kilómetros, ¡explotados! Teníamos que seguir explotando en África la historia del coltán, ¡que vergüenza! Sigue la historia del coltán en el Congo. ¡Que vergüenza que todo esto se siga tolerando!Madagascar se estaba vendiendo a Corea del Sur en grandes parcelas para facilitar alimento a los demás. ¿Y qué me dice del litio en Bolivia? Todas estas situaciones se producían y nosotros aceptábamos eso porque decíamos, ‘es que claro, tendría que reducirse un poco lo del armamento para que haya fondos' y de momento el rescate de las instituciones financieras, demuestra que ahora hay todo el dinero que uno quiere.Ah, ahora vamos a pedirlo; los ciudadanos tenemos que aprovechar la indignación que nos produce el que se haya encontrado dinero para rescatar a unos y no para rescatar a los que se mueren. Esto ahora tenemos que, inmediatamente, saberlo aprovechar. Y tenemos que decir, ahora utilizaremos el poder ciudadano; ya no vamos a callarnos; las instituciones, las universidades, la comunidad científica, la comunidad intelectual... Ya no vamos a aceptar todo lo que hemos aceptado hasta ahora. Ahora queremos que se rescate a la gente.Yo encuentro que aquí en España por ejemplo, está quedando muy claro que se hará todo lo posible para que los más vulnerables a la situación no sean realmente afectados. Y a los demás, que los rescaten en la medida en que puedan, pero a los que tenemos que rescatar hoy, es a los más dependientes, a los que más necesitan esta ayuda, a los que no pueden trabajar porque estamos en una burbuja inmobiliaria...

*José Zepeda Varas. Director Departamento Español, Radio Nederland.