2 de mayo de 2009

Barack Hussein Obama y la recesión económica


Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
Analista y Periodista Independiente.

El pasado 29 de abril, Barack Hussein Obama cumplió los primeros cien días como presidente número 44 de la nación estadounidense. Y estos tres meses, entre otros aspectos, han estado marcados por la profunda crisis y la gestión económica del presidente.
No se puede desconocer, que Obama en sus primeros 100 días a enfocado su estrategia en tres aspectos: una gran asignación de gasto público para reanimar la economía del país, la estabilización del sistema financiero, y, la recuperación de la confianza de inversionistas y consumidores.
Para algunos, la situación no es fácil de solucionar, y, una cosa es hacer y acontecer con relación ha enfrentar y dar soluciones en discursos de campaña, y otra es tomar decisiones trascendentales para encarar las duras realidades económicas en las que está sumergida la nación. Realidades de una recesión económica que han dejado, a miles de familias, sin viviendas, y acabado con cinco millones de empleos en ese país, llevando al 8,5 por ciento el desempleo, su nivel más alto de los últimos veinticinco años.
Además, no hay que olvidar, que la crisis ha tenido impacto no sólo sobre los estadounidenses, también sobre la economía mundial, pues, EE.UU. es la primera potencia económica y produce más de una cuarta parte de la riqueza del planeta. En pocas palabras, “cuando estornuda, las demás naciones del planeta ―en mayor o menor grado― se resfrían”.
Sin embargo, es saludable sacar algunas conclusiones del gobierno de Obama, el gobierno de la esperanza y el cambio.
Innegablemente, no es excelente la recuperación y confianza, y, los resultados no son los que todos desean. Pudiera analizarse lo bueno y lo malo, de su tarea en materia económica. Empero, es prematuro por el tamaño del problema, y los esfuerzos, de Obama, contra la crisis tendrá efectos y se sentirán en próximos meses.
El mejor termómetro de la recuperación y confianza es el desempeño del mercado bursátil. Por ejemplo, el índice Dow Jones ―principal registro de la salud financiera de la bolsa― está ahora, poco más o menos, en el mismo nivel que en la fecha de posesión de Obama. Es decir, parece que su gestión, no convence a los inversionistas, y aún tienen dudas sobre qué “tan profunda y prolongada será la crisis”.
En lo relativo al gasto público, el esfuerzo de Obama― con el visto bueno del capitolio― es ciclópeo, al punto que generará un déficit fiscal superior al 12 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto), casi el valor total de lo que produce la economía estadounidense en un año. Un gasto enfocado a tratar de conseguir sacar a EE.UU. de la recesión. Con ese objetivo, Obama está gastando, y a un ritmo sin antecedente en la historia de esa nación.

Mi punto de vista: Barack Obama, ha cumplido 100 días, con una gestión económica aceptable. Pues, las instituciones financieras estadounidenses se han venido recuperando gracias a los prestamos e inyecciones de capital, que el gobierno de Washington, con el apoyo del Congreso, les ha proporcionado. Incluso el mayor banco del país, el Citibank, que estuvo al filo de la quiebra, anunció sus primeros resultados positivos en 18 meses.
No es arcano y mucho menos exageración, afirmar que todavía hay desconfianza, pero se nota el esfuerzo. Y es evidente, que la cruzada del presidente Obama y su equipo económico, lanzada en sus primeros 100 días es meritoria.
Hay que tener fe y dar tiempo al tiempo. Porque pensar que pudo haber logrado mejores resultados, en tres meses y en circunstancias tan deplorables ―las peores desde la Gran Depresión de los años 30―, solo hubiera sido posible con un milagro. ¡Alea iacta est! Y todos sabemos al dedillo que en materia económica las recetas mágicas no existen.
*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Premio José María Heredia de Periodismo 2008.
Miembro del INPL.
Miembro de la FIPED.
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