17 de mayo de 2009

Las fotos que Estados Unidos quiere esconder al mundo...



Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Analista y Periodista Independiente

Se dice por ahí, que la existencia del ciberespacio impede se pueda ocultar por mucho tiempo las noticias y las denuncias.
Una prueba, es la de un periódico australiano y otro británico que han publicado algunas fotos inéditas que ponen en evidencia la utilización, por parte de los soldados estadounidenses, de torturas en cárceles de Afganistán e Iraq.
Con una velocidad sorprendente, estas fotografías inundaron Internet. “La difusión de las instantáneas partió de la televisión australiana SBS, que supuestamente las compró en 2006 a raíz del escándalo de Abu Ghraib”.
Estas imágenes, forman parte del grupo de 2.000 fotografías, que por motivos obvios la administración de Obama y los intereses del partido republicano estadounidense no quieren difundir.
Ya varios medios de comunicación las han publicado, y, Contextus ahora las publica, como denuncia de una brutalidad sin límites.
No hay nada que ocultar, ya se conoce lo que era una sospecha: las fotografías muestran a prisioneros desnudos y ensangrentados, y a sus verdugos.
Mi opinión: Infortunadamente, no hay dudas de que este nuevo escándalo llega en un ambiente internacional nada cómodo para Barack Obama.
Empero, tengo la percepción de que más allá de las ideas, a los seres humanos los guía las costumbres y sentimientos. Y que, las leyes e instituciones nacionales e internacionales son el reflejo condicionado por las circunstancias, que al correr la cortina de los arcanos arrollan la cotidianidad con esos hábitos y emociones. Estas fotografías, son una muestra de esta afirmación.
Ahora, el presidente estadounidense y la comunidad internacional tiene el deber sagrado de hacer lo que por dignidad y pudor es menester e inteligente. ¡Los culpables deben ser llevados ante los tribunales! ¡Alea iacta est! Y..., como las fotografías son incuestionables, dejo al honesto leedor sacar sus propias conclusiones, con libertad plena. Usted tiene la palabra.